"...la terapia se convierte en un espacio de desahogo, aceptación y lucidez que abre el camino para la sanación del presente y del mañana..."

 

 

 

Tratamiento

 

Tratar un padecimiento necesita de un escenario que detalle la historia del paciente. La atmósfera de la terapia rememora las situaciones que causaron daño, esas heridas que se quedaron abiertas (nuestro pasado), y que no supimos o no pudimos curar sanamente, conforme vamos comprendiendo lo que nos ha pasado, damos un gran paso, sanar nuestros dolores y aprender a cuidarnos significa que la terapia está transformándonos, la terapia se convierte en un espacio de desahogo, aceptación, lucidez, se abre el camino para la sanación del presente y del mañana (nuestro futuro).

 

Nuestra familia, nuestro género, situación económica, cultura, dan un significado particular a lo que somos. Todo ello va acomodándose de manera que si alguna de las condiciones no se desarrolla sanamente tendremos que sobrevivir a ella, si esa forma no es la más sana, causará daño y en consecuencia se convertirá en un hecho que provoque dolor, pena, insatisfacción, es aquí donde la terapia ayuda a entender como nos hemos comportado, es necesario e imprescindible hacernos conscientes de las conductas que hemos aprendido a integrar en nuestra personalidad sin que sean las que mejor nos ayuden crecer o madurar.

 

Cuando empezamos a sentir que el dolor disminuye,o qué podemos resolver desde otras emociones, pensamientos o acciones, es cuando el tratamiento empieza a tener un cambio, este es la segunda parte del periodo terapéutico.

 

El momento en el recuperamos la libertad de nuestras emociones, la independencia frente a otras personas, aparece instantáneamente la verdad que estamos buscando, la sanación de nuestro ser, es aquí cuando se puede saber que el tratamiento está ayudando, la base de la terapia es la aceptación de nuestras debilidades, obsesiones, enojo, ira. La terapia es llegar a entender también fuimos víctimas de circunstancias, niños y niñas heridos, a veces maltratados, hijos de familias enfermas o eventos accidentales de la propia vida.

 

La última parte del tratamiento llega cuando el terapeuta no necesita estar presente para desahogarnos, cuando ya nos sentimos bien, ya no duele o ya sentimos la alegría en nuestro cuerpo, el aire entra y sale sin esfuerzos, la tristeza y la pena pueden entrar sin quedarse, el enojo y la ira pueden ser parte sin censura de nuestro día a día pero no bloquea nuestros sentidos.

 

El ritmo y tiempo de un tratamiento va delineándose a través de la relación de sus integrantes, el paciente y el terapeuta. El momento de despedida del tratamiento llega a medida de que los progresos se hacen más evidentes, cada biografía se enfrenta a laberintos y tramas muy distintos. Cuando una persona se comienza a sentir bien, reconocer que puede de nuevo manejarse mejor consigo misma y con el mundo que le rodea. Entender más su personalidad, el por qué y el para qué es necesario encontrarse y sentirse en paz con uno mismo, es entonces cuando tiempo terapéutico se ha terminado.

 

Dificultades que ayudo a tratar en niños, adolescentes y adultos :

- Ansiedad              - Pérdidas

- Tristeza                - Divorcios

- Miedo                   - Duelo

- Depresión            - Conflictos no resueltos

- Soledad                - Pautas de educación

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